La Nación Economía: Laurita Fernández. “No me arrepiento de nada de lo que hice”

Laurita Fernández. “No me arrepiento de nada de lo que hice”

sábado

Son días agitados para Laurita Fernández. A poco más de un mes de su salida al aire, El club de las divorciadas, que conduce en las tardes de eltrece, todavía busca su rumbo. Este año estrena la serie Los protectores, en la plataforma Star Plus, que protagoniza de la mano de Adrián Suar, Gustavo Bermúdez y el mexicano Andrés Parra; y la película Granizo, que hizo con Guillermo Francella, ambas ficciones dirigidas por Marcos Carnevale. Además, está en la última etapa de la construcción de su nueva casa, la que alguna vez soñó compartir con Nicolás Cabré. Inquieta, entusiasta, responsable y con ganas de seguir aprendiendo, la actriz y bailarina habla de sus inicios en el mundo del espectáculo, reconoce que si no tenía suerte había un plan B, reflexiona sobre su presente y se proyecta. Cuenta también que la seduce la proximidad de estrenar casa nueva y que, al menos por ahora, está muy bien sola. “Creo que hasta que no tenga ganas internamente de conocer a alguien, no se va a dar”, especula.

–¿Ya le encontraron la vuelta a El club de las divorciadas?

–Es un formato nuevo, vamos en vivo y está bueno porque podemos palpitar lo que le interesa a la gente. Personalmente me gusta mucho ir en vivo porque tiene otra adrenalina. Y es verdad, estamos aún en la búsqueda, pendientes de cada detalle que se pueda mejorar y sumar al contenido. Al principio había historias muy duras contadas en primera persona. Fue un desafío muy grande y estoy contenta de haber podido llevar adelante esas situaciones. Es difícil no comprometerse, terminar el programa y quedarse charlando con esas personas, movilizada y triste. No podía creer las injusticias que muchos estaban viviendo, y por otro lado no quería vivir lagrimeando. No voy a negar que me divierte esta nueva versión, más liviana.

–De alguna manera, con este formato sos una versión moderna de Roberto Galán y su Yo me quiero casar, ¿no te parece?

–No viví esa época de la televisión pero me cuentan algunas cosas y nos reímos mucho. Es como un tinder virtual televisivo y está bueno. Me gusta esto de unir parejas, la gente se prende y cuando se apagan las cámaras, vemos a algunas parejas que se van a tomar algo y conocerse de verdad.

–Parecés una persona muy detallista, ¿hasta dónde te comprometés con el programa?

–Mucho. Soy una “obse” total. Llego súper temprano al estudio, unas cuatro horas antes, me gusta estar informada porque a veces tocamos temas de actualidad, y después del aire nos quedamos charlando sobre lo que gustó más y los temas del día siguiente. Cuando llego a casa sigo, porque veo el programa de ese día y todos escribirnos en el grupo de whatsapp.

–¿Sos adicta al trabajo?

–No sé si es adicción porque hago lo que me gusta. Pero con el tiempo aprendí que no está bueno dedicarle tantas horas al trabajo. Antes era bastante obsesiva pero cuando empecé a madurar un poco, entendí que es importante darle espacio a otras cosas y es lo que intento hacer, mechar y encontrar un equilibrio que hace cinco años no tenía ni por casualidad. En cambio hoy también disfruto de los momentos que comparto en familia o con amigos.

–¿Qué hacés en los ratos de ocio?

–Ir a comer a lo de mis viejos, ver a mi hermana, salir con amigas. Tomo clases de canto, entreno.

–Y también estás construyendo tu nuevo hogar, ¿casa nueva, vida nueva?

–Totalmente. Me lleva mucho tiempo y le pongo mucha garra y dedicación. Es un proyecto personal divino. Al principio fue un lío pero ya falta poco, y para cuando llegue el calorcito me voy a poder mudar. Se viene otro cambio. No soy muy arraigada a los lugares, y no me cuesta despegarme.

–¿Es la casa que ibas a compartir con Nicolás Cabré?

–Sí. Cuando nos separamos por primera vez, porque tuvimos dos separaciones, decidimos que no era viable tener juntos un proyecto tan grande si la pareja no estaba cien por ciento bien. Y le compré su parte.

–Te separaste hace unos pocos meses, ¿tenés ganas de iniciar una nueva relación o no pensás en eso todavía?

–Estoy sola, tranquila. Si se da conocer a alguien, genial. Y si no también. Disfruto de la soledad y no necesito estar siempre con compañía. Tampoco hago mucho por conocer a alguien, salgo poco y no tengo aplicaciones así que si no se cruza alguien por casualidad o causalidad, no hay chance. Capaz me tengo que amigar un poco más con lo virtual pero me cuesta todavía contestar mensajes. No fuerzo las cosas. No tengo ganas internamente de conocer a alguien y hasta que eso no suceda, creo que no se va a dar.

–¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado al mundo del espectáculo que, quizá, te hizo pensar que iba a ser tu camino?

–Me acuerdo de ser chiquita, tres años o cuatro, y pedirle a mi mamá que me llevara a danzas. Siempre tuve claro que iba dedicarme a esto, y cuando estaba en 5º año del secundario, con el test vocacional, pensé en probar en el arte durante un tiempo, y si no funcionaba estudiaba otra carrera.

–¿Creés que Sugar fue una bisagra en tu carrera? Entraste para reemplazar el personaje que hacía Griselda Siciliani y muchos descubrieron tus talentos en ese momento.

–Sin dudas, Sugar fue un antes y un después para mi, y de lo más lindo que me tocó hacer. Fue un desafío muy grande. Estudié toda mi vida y en ese momento pensé: o pongo en práctica todo lo que aprendí y todo mi esfuerzo o me echo para atrás. Y fui para adelante.

–¿Qué pasaba cuando las cosas no salían como lo habías imaginado?

–He ido a mil audiciones en las que me bocharon. Pasé por un montón de frustraciones que hicieron que cuando llegaran las cosas lindas, pudiera disfrutarlas todavía más. Cuando era más chica y no quedaba en los castings me ponía mal, y decía que no servía para nada, y con el tiempo entendí que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Confié. Tuve propuestas atractivas en lo económico pero si sentía que no eran para mí, no aceptaba. Siempre puse por delante lo que creía que era mejor para este camino artístico y no tanto el bolsillo. Fueron decisiones, y todas me trajeron hasta donde estoy hoy. No me arrepiento de nada de lo que hice.

–¿Con quiénes consultás esas decisiones? ¿O son pura intuición?

–Es intuición pero también consulto con mi familia y con productores o gente del medio a quienes respeto y admiro. Su opinión es importante porque saben mucho más que yo.

–¿Quedan sueños por cumplir?

–Quiero seguir haciendo musicales en teatro. Y en televisión me gusta mucho conducir. Me atrae trabajar para un público familiar.

–¿Y en lo personal?

–Se viene la mudanza. Vamos pasito a paso.

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