El Cronista @cronistacom: Liberalismo instantáneo: ¿del «vamos por todo K» al «vamos por todo L»?

Liberalismo instantáneo: ¿del «vamos por todo K» al «vamos por todo L»?

Es tan rápida la sucesión de eventos que se corre el riesgo de que una nota escrita un viernes muera desactualizada un lunes y esto lo digo en especial con la acelerada dinámica que se viene observando entre el stock de LELIQS y pases del Banco Central. Habiendo dicho esto, siempre es bueno pensar un problema en abstractos extremos y ese el objetivo de este artículo.

El péndulo

Por lo que se puede ir escuchando en estas últimas horas, pareciera que el próximo gobierno anda con ganas de shockear drásticamente a todo el modelo económico argentino e intenta desarmar entonces estos últimos cien años de historia.

 Esto significaría que existe, en principio, la intención de generar una fuerte reversión de modelo, o sea: «del vamos por todo versión k», ahora intentaríamos ir al «vamos por todo versión L», lo cual sería en una redefinición liberal de la economía argentina basada potencialmente en ortodoxia fiscal y monetaria. 

En este contexto, la pregunta que se hace Wall Street es si esto se puede implementar dada la debilidad parlamentaria del próximo gobierno y la magnitud de lo que se intenta hacer.

El interés devengado por las LELIQS

Representa aproximadamente el 8% de PBI en términos de déficit fiscal, lo cual lo convierte en el componente agregado más relevante del déficit. 

Para que se comprenda el desafío por delante resulta relevante pensarlo en abstracto: S x T = I, donde: 1) S: es el stock de LELIQS en pesos, 2) T: tasa de interés mensual en pesos, 3) I: intereses en pesos devengados por mes. 

Dado que no existen reservas disponibles en el BCRA y que Argentina tiene limitado su acceso al mercado internacional de deuda, las dos formas de mitigar el problema del déficit generado por los intereses mensuales en pesos de las LELIQS serían: a) 0 x T = 0, 2) S x 0= 0. O sea, en un caso se «elimina» el stock y en otro caso se «elimina» la tasa de interés de acuerdo con lo que explicaremos en los próximos párrafos.

Plan Bonex: 0 x T = 0

Un plan Bonex culminaría con el stock de LELIQS en pesos. Dicho stock desaparecería y, a cambio, el Estado Argentino entregaría bonos en dólares que ya no devengarían las tasas de interés en pesos de las LELIQS. 

El problema con este enfoque es la pérdida en el swap (intercambio) que deberían absorber los tenedores directos o indirectos de LELIQS. Si por un stock de u$s 35.000 millones de LELIQS Argentina entregase bonos denominados en dólares con valor facial de u$s 35.000 millones que a su vez cotizan al 30% de paridad, los tenedores de LELIQS culminarían con u$s 10.500 millones. La pérdida sería de 10.500/35.000-1= 70%. 

Resulta relevante considerar que el capital de trabajo de todo un país está detrás de las LELIQS por lo que este enfoque ocasionaría una fortísima caída en dicho concepto.

Shock Fiscal: S x 0% = 0

Aclaro que en este caso «exagero» el hecho de que supongo que las tasas de interés convergerían a un nivel de 0% simplemente para resaltar el punto. Un shock fiscal que rápidamente redujese los múltiples rojos que tiene actualmente el Estado Argentino permitiría cerrar la maquinita de emisión de dinero y bajar al mismo tiempo las expectativas futuras de inflación que en la Argentina de hoy constituyen el principal componente de una tasa nominal en pesos. 

De esta forma, el ajuste fiscal permitiría bajar drásticamente las tasas de interés de las LELIQS. Por lo tanto, los 8 puntos de déficit fiscal que generan hoy las LELIQS se podrían reducir con cierta velocidad sin necesidad de eliminar al stock de LELIQS, lo cual generaría sustanciales pérdidas al capital de trabajo de las compañías argentinas como explicamos anteriormente. O sea: eliminar al stock de LELIQS requeriría un plan Bonex y «eliminar» la tasa de interés en pesos de las LELIQS requeriría un shock fiscal.

Efectos positivos de un shock fiscal

Cuanto más agresivo fuese el shock fiscal, más convincente sería el sendero de desinflación futura y, por lo tanto, el mercado de tasas de interés en pesos comenzaría también a descender fuertemente y esto reduciría muy significativamente la carga de intereses en pesos de las LELIQS, la cual es uno de los principales problemas que tiene la economía argentina en la actualidad. 

El estado de la economía argentina no da lugar al gradualismo, por lo tanto, la corrección fiscal debiera realizarse con alta velocidad al asumir el próximo gobierno y de manera multidimensional. 

De lo contrario, la propia dinámica de la economía argentina comenzará a carcomer desde adentro, como lo viene haciendo, a todo el sistema. Tengo la sensación de que es una redefinición del «vamos por todo», esta vez, en un intento de desarmar lo hecho anteriormente con dirección totalmente liberal, de ahí la «L» del título. Argentina es un péndulo y la principal pregunta es el «cómo».

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