El Cronista @cronistacom: El pedido reiterado de Kicillof a días de las PASO y la intimidad de su última gira por el Conurbano

El pedido reiterado de Kicillof a días de las PASO y la intimidad de su última gira por el Conurbano

«¿Choripán, morcilla o bondiola?», ofreció la ministra de Comunicación, Jésica Rey, a Axel Kicillof.

«Mondiola», se rió el gobernador de Buenos Aires que enseguida separó una parte de la miga del pan y dio un mordisco al pequeño sandwich, única comida durante al menos ocho horas.

«¿Y para tomar?», siguió Rey que lo acompañó en la campaña de 2019 y volvió a dar otras dos vueltas a los 135 municipios con Kicillof y sus ministros en estos últimos tres años.

«¿Hay pomelo?», preguntó él mientras esta cronista le apuntaba que tomaba pomelo como el Presidente de la Nación. «Sin gas», se diferenció el gobernador, rápido de reflejos, mientras la funcionaria buscaba una botella de agua saborizada detrás del asiento y no la gaseosa favorita de Alberto Fernández.

Kicillof acababa de pasar por un almuerzo con jubilados pero no había ocupado su lugar en la mesa central. Por eso le habían separado cuatro choripanes, dos morcipan y un par de «mondiolas» para que almorzara entre actividad y actividad arriba del auto con sus acompañantes.

Selfies y un pedido a los jubilados

A las 13 en punto Axel Kicillof bajó las escaleras del salón Parque Leloir en Ituzaingó escoltado por el intendente Alberto Descalzo y por su hijo Pablo Descalzo, precandidato a sucederlo. Levantó los brazos, agitó a unos 500 jubilados y jubiladas de 26 centros de la ciudad, tiró besos y alzó los dedos en V. 

Estaba relajado y no dejaba de sonreír. Parecía entrar a una fiesta de cumpleaños en un lugar preparado justamente para ese tipo de festejos y no para reuniones políticas. En este caso era la Fiesta de la Familia organizada por el municipio.

Gracias a Damián, uno de los responsables de ceremonial, el gobernador estaba cumpliendo casi a la perfección los horarios pautados en un lunes que arrancó a las 7 en La Plata, siguió con recorridas por tres municipios de la Primera Sección Electoral: Morón, junto al intendente Luchas Ghi; Ituzaingó y José C. Paz. Fue la última gira por el Conurbano antes de las elecciones PASO del próximo domingo 13 de agosto.

Mientras servían dos empanadas en cada plato el olor a asado se esparció sutil debajo de medio centenar de bolas discos. Entonces Descalzo le dio la bienvenida a Kicillof y pidió: «Ayúdenme y ayúdennos, queremos seguir haciendo cosas por nuestros abuelos y abuelas, por la educación. Necesitamos que el domingo 13 vayan a votar. No es cierto que por ser jubilados no tengan que votar, sino otros votan por ustedes».

Pablo Descalzo, jefe de gabinete local, arrancó fuertes aplausos y vítores cuando mencionó a Néstor Kirchner. El cierre lo hizo Kicillof que recordó el gobierno de Fernando De La Rúa y la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en el PAMI y de Patricia Bullrich en el Ministerio de Trabajo, protagonistas de la contienda en Juntos por el Cambio. 

«Siempre se la agarran con los jubilados», advirtió y recordó el recorte del 13% del gobierno de la Alianza. En varias mesas se oyeron silbidos que nadie calló. El gobernador insistió en que «no dejen para octubre lo que hay que hacer en agosto» y pidió «reventar las urnas por el derecho al futuro».

El próximo domingo, adentro del sobre que metemos en la urna van nuestros derechos, va nuestro futuro.La boleta completa de @unionxlapatria es el escudo frente a quienes se proponen atacar los derechos del pueblo, pero también el envión y la fuerza para avanzar #DERECHOalFUTUROpic.twitter.com/u7OF3EFv5q

— Axel Kicillof (@Kicillofok) August 7, 2023

Tras el discurso Kicillof fue mesa por mesa a posar para las fotos. «Mandale un saludo a mi hija», rogó una mujer que apretó play para que el gobernador grabara un beso y un mensaje. Un jubilado, Hugo, dejó la morcilla en el plato, se palmeó el pecho y le gritó: «Te llevo acá». Varias mujeres ya empezaban a pedirle a un tal Luis que se corriera para poder ver al gobernador y sacarle fotos.

Kicillof siguió repartiendo besos, abrazos y fotos. De pronto se inclinó sobre una mesa y agitando los brazos como en una tribuna otra vez pidió: «Llamen a sus hijos y a los nietos, díganles que voten loco, voten». Repitió varias veces el pedido.

Desde Ceremonial lo fueron conduciendo hacia la salida pero cuando ya parecía que se iba, dio la vuelta y caminó hacia las mesas pegadas a la pared. No una sino varias veces le hizo olé a su equipo que ya empezaba a mirar la hora con preocupación. 

Por fin, un rato después subió la escalera con alfombra roja para ir al primer piso y de ahí bajar una escalera exterior. Se detuvo en el quinto escalón, saludó como un rock star y se sentó a sacarse más selfies. Desde un balcón respondió a los gritos de otro grupo de jubilados y avisó que tenía que irse para José C. Paz.

Cambio de hábitos en campaña

Kicillof ya no se moviliza en el Clio, aunque junto a él vayan siempre Carlos Bianco, jefe de asesores y dueño del vehículo, y su ministra de Comunicación. Juntos hicieron la campaña ciudad por ciudad en la que le ganó a María Eugenia Vidal.  Ahora ya son gobierno y no buscan precios como cuatro años atrás, cuando se viralizó la imagen del candidato comprando naranjas en San Pedro.

Este lunes fue el empujón final en el Gran Buenos Aires con recorridas en municipios propios donde pueden recuperar votos perdidos desde aquel triunfo y hasta la derrota del 2021. Hoy en cambio irán a la opositora Bahía Blanca donde se esperanzan en mejorar las chances electorales para la reelección gracias a la unidad alcanzada como en otros municipios clave. La Plata, por ejemplo.

En Ituzaingó Kicillof pasó por las nuevas instalaciones del Centro Regional Universitario donde entre otras carreras se estudia enfermería. Y tuvo un recreo en la Clínica Veterinaria Municipal, primer centro de atención gratuita para las mascotas del distrito. El lugar funciona desde 2022, tuvo una inversión de $ 60 millones e incluye consultorios, laboratorio, dos quirófanos y una sala de atención de mordeduras a personas que recorrió el gobernador junto al ministro de Obras Públicas Leonardo Nardini y el vecino y presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo. 

Durante la recorrida Kicillof se movió como un chico: acarició a Spartacus, un gato negro y blanco herido tras una pelea con otro felino y abrazó a Roma, una perrita callejera de dos meses color té con leche con orejas negras y puntiagudas. 

Mientras le tomaban fotos buscó su celular en el bolsillo y mostró imágenes de Katia, la gata que en el inicio de su gestión adoptó en un centro veterinario municipal de Berazategui. También allí adoptó a Atenea que según dijo es «más tímida» y a diferencia de la otra no se la ve colándose en los zoom o reuniones que tiene en la Casa de Gobierno.

Frente a la clínica se construye un playón deportivo para distintos deportes en lo que fue un baldío y junto a la Unidad Penal 39. Allí esperaba al gobernador un grupo de chicos del Club El Fortín que golpeaban una mesa y cantaban que serán campeones. Kicillof cantó con ellos. Obvio que algunos tenían la imagen de Lio Messi en la espalda de sus camisetas.

Una mujer, Noelia, asomó la cabeza sobre la tela que cubre la obra para saludarlo y pedirle una foto mientras otra alcanzó a tomarle las manos: «Te adoro, soy maestra», le dijo.

Un encuentro con el paceño Ishii

Después de las 14, Mario Ishii, un intendente que no regala elogios, lo esperó en la obra de la Facultad de Ciencias, Tecnología, Innovación y Robótica. La construcción de 2000 metros cuadrados tiene una inversión de $ 572 millones.

Con su tradicional poncho rojo al hombro, le agradeció a Kicillof y a Leonardo Nardini, que además de ministro es intendente vecino en uso de licencia, las luminarias, el asfalto y las próximas cloacas para el municipio. Juntos grabaron un spot para redes sociales llamando a votar el próximo 13 de agosto y después se trasladaron a la esquina de Pichincha y José C. Paz. Sólo vieron la obra de pavimentación donde el intendente invitó a sacarse una foto. Caminaron, posaron y recordaron que Ishii lleva, sólo este año, 1100 cuadras de nuevas calles asfaltadas.

Claudia, manzanera de aquellas que ideó Chiche Duhalde, se acercó. Antes de que Kicillof subiera a la camioneta para emprender el regreso a La Plata le arrancó una última sonrisa. Dijo que no creía que en donde había un zanjón fueran a hacer el asfalto. «Pero lo hizo él y lo hiciste vos», les señaló el pecho al intendente y al gobernador sobre esa calle de donde acababan de caminar.

Sólo un vecino se mostró descontento. Pasadas las 15.30 y cuando los funcionarios ya se habían ido pasó un viejo auto gris. Su conductor bajó el vidrio y preguntó si estaba el gobernador. Ante la respuesta negativa se molestó: «Pucha, lo estábamos esperando en la otra calle. Tendría que haber ido para allá y quedarse más tiempo, como Néstor Kirchner».

Sobre el cielo paceño pasó un aeroplano blanco desde el que se proyectaba una voz que promocionaba a otro precandidato, Nicolás del Caño del Frente de Izquierda.

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