El Cronista @cronistacom: El paro tensa la relación Gobierno-CGT en medio de la puja salarial

El paro tensa la relación Gobierno-CGT en medio de la puja salarial

Bajo presión.
El Gobierno se enfrenta a un nuevo desafío. Con una conflictividad social en ascenso, cierra una semana en la que la CGT convocó al segundo paro general en solo cuatro meses, los piqueteros decidieron tomar por sorpresa la calle y los colectiveros dejaron a miles de pasajeros de a pie.

Fue probablemente la primera vez en esta gestión que desde la Casa Rosada intentaron tener un gesto para con la central obrera. El ministro del Interior, Guillermo Francos y el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, convocaron a los dirigentes sindicales, a los que el mismo Presidente quiere recortarles su tiempo en el poder. Conversaron durante tres horas. No resolvieron todo pero el encuentro terminó con algún paso dado.

El Gobierno les aseguró a los cegetistas que no avalará ningún aumento por encima de la inflación, pero también les dijo que acelerará la homologación de los acuerdos ya firmados. No les pidió evitar medidas de fuerza, pero entendió que sacando la eliminación de los aportes llamados «voluntarios» (aunque son compulsivos) de los trabajadores a las obras sociales, tema que tanto los había irritado, se los ponía un poquito de su lado.
Sin embargo, eso no sucedió.

No pasaron 24 horas del encuentro y la CGT convocó a un nuevo paro general, esta vez para el 9 de mayo. Hugo Moyano, había reemplazado a su hijo Pablo en el encuentro y aceptó rediscutir el aumento que aún no está homologado pero que ya fue acordado: el 45% de aumento para los choferes.

De todos modos, ese acuerdo no significó nada más que eso. Horas después los líderes sindicales decidieron llamar a la paralización total de tareas, tal como lo hicieron en enero, a solo 44 días de la gestión Milei.
Otro momento tenso de la semana lo marcó la calle. Los piqueteros.

El Movimiento Evita, el Polo Obrero y otras organizaciones decidieron autoconvocarse el miércoles en las puertas del ministerio de Capital Humano. Estaban convencidos de que la ministra Petovello los recibiría. Esperaron una hora y media sobre la vereda y ocupando las plazoletas que rodean la Avenida 9 de Julio. La ministra no los recibió y resolvieron de golpe y sin aviso, cortar toda la circulación.

La policía de la Ciudad comenzó a operar en ese momento intentando persuadirlos del desalojo, y pasado un rato y ante la negativa, actuó. Camiones hidrantes, gases lacrimógenos, y un saldo de dos policías heridos y cerca de una decena de detenidos. Destrozos en autos y contenedores.

En algo más de dos horas, la Av 9 de julio recuperaba su imágen habitual.
La Ciudad se ocupó de resaltar el procedimiento. «Fue un hito» dijo, el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. La llegada de las distintas columnas se dio de manera pacífica por las veredas. Parte de la policía de la Ciudad que había sido dispuesta para monitorear la concentración, estaba como es habitual, detrás del Teatro Colón, para no provocar.

De todos modos, no se esperaban el corte total. No actuaron hasta que eso no sucedió.. Entre Nación y Ciudad hay diálogo cuando de la calle se trata, y en CABA entienden que el protocolo de Bullrich es ni más ni menos que cumplir con lo que establece la Constitución. La Policía Federal estuvo como otras veces custodiando los edificios federales como el Ministerio, de lo demás se encargó la Policía porteña por una cuestión de jurisdicción.

En el ámbito de la Ciudad todos los eventos que comprometen 

a un lugar público (marchas, actos o eventos) deben ser avisados. En el primer paro de la CGT los sindicalistas pidieron una calle liberada por si la concentración excedía la superficie de la Plaza de Mayo.

El Gobierno porteño la cedió. Esta semana la sorpresa del corte hizo que consideraran que la única forma para desalojar a unas cuatro mil personas que habían llegado pocas horas antes y de golpe desafiaran lo establecido fuera la utilización de la fuerza. Los colectiveros fueron el otro capítulo de una semana marcada por el conflicto. Esperando un aumento que las empresas aseguraron no poder dar por la quita de subsidios definieron dejar a 9 millones de usuarios de a pie.

La llegada al poder de Javier Milei en Argentina generó una gran expectativa y polarización en la sociedad. Sus promesas de un enfoque económico de libre mercado y una revisión radical de las políticas de los últimos años resonaron profundamente en gran parte de una población ansiosa por un cambio luego de años de crisis económica y estancamiento.
Los desafíos durante estos primeros cuatro meses son muy significativos para una sociedad golpeada.

La premisa de la reducción drástica del gasto público con la limpieza de la administración pública, el vacío de pesos circulantes en la calle por la propia caída de la actividad y los salarios estancados encuentran a la población aunque expectante, según todos los trabajos realizados por consultoras, hastiada y agotada. En lugar de terminar con la grieta, la polarización social se intensificó de diciembre a esta parte.. Si bien gran parte elogia la audacia sin concesiones del Presidente, la clase media soporta, y sus detractores aseguran que lo que menos hizo, fue terminar con la casta y en lugar de eso aliarse a ella.
El objetivo del Gobierno es seguir ganando tiempo. Milei confía en su idea. Que la macroeconomía termine ordenando la micro. Las fuerzas del cielo deberán ayudarlo a que eso sea más temprano que tarde, porque el río suena, y la tensión crece.

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