La Ley Antibarras y la economía popular
Días atrás se vivieron momentos de tensión y violencia en las cercanías del Congreso de la Nación. Los llamados «barrabravas», autoconvocados por redes sociales, distorsionaron «la marcha de los jubilados» transformándola en una violenta gresca callejera.
Así, el reclamo legítimo de un grupo de jubilados se convirtió en una escena dantesca: piedrazos, proyectiles, quemas, golpes, balas de goma, camiones hidrantes y gases lacrimógenos.
Los hechos vandálicos dejaron más de 100 detenidos, 46 heridos (26 policías) y un fotógrafo con lesión craneal grave, intervenido quirúrgicamente.
En el balance del «día después», figuran múltiples destrozos: 7 móviles policiales destruidos (2 incendiados), 30 contenedores de basura quemados, 80 metros cuadrados de veredas rotas, entre otros. El costo de reposición se estima en $275 millones de pesos.
El problema de la violencia estructural en el fútbol ha sido señalado por la Ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich. «Desde que llegamos al gobierno iniciamos el proyecto de esta ley y el día de hoy llegó a la Cámara de Diputados firmada por el presidente Javier Milei», declaró.

UN POCO DE HISTORIA
El historiador Julio David Frydenberg señala que, durante la década de 1920, la prensa llamaba «muchachadas» a los habitués del café del barrio, convertidos en «barras» cuando asistían a los estadios.
Según Frydenberg, el periodismo e intelectuales de la época calificaban a los hinchas como mayorías «incultas e ignorantes», turbas fanatizadas que solo pensaban en la victoria de su equipo.
Los síntomas que los caracterizaban incluían insultos, violencia contra jugadores o árbitros, suspensión de partidos, intolerancia a la derrota, improperios, botellazos e interrupciones en el campo de juego.
En febrero de 1925, el diario Crítica publica una nota titulada «Barras Bravas», donde los define como «energúmenos que sólo van a los field con el objeto de poner de manifiesto sus bajos instintos».
EL SILENCIO DE LOS CLUBES
Durante la trifulca entre barrabravas y fuerzas de seguridad, aparecieron camisetas de emblemáticos clubes del fútbol argentino. Sin embargo, ninguno de ellos emitió un comunicado al respecto.
La única excepción fue Chacarita Juniors, cuya comisión directiva se pronunció en redes oficiales: «Repudiamos enérgicamente los hechos de violencia ocurridos durante la marcha del día miércoles 12 de marzo».
El comunicado destaca que Chacarita es una comunidad basada en el respeto, la pasión y el compromiso con el fútbol y su gente. Rechaza cualquier comportamiento que promueva la violencia.
En tanto, la División Investigaciones Especiales de la Policía de la Ciudad informó sobre la detención de un presunto barrabrava identificado con el club All Boys, acusado de volcar e incendiar un patrullero.
ALGUNOS TIPS DEL NUEVO PROYECTO DE LEY
Los recientes hechos violentos protagonizados por barrabravas impulsaron un nuevo proyecto de ley. Entre sus fundamentos, definiciones y puntos clave, se destacan:
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Erradicación de la violencia ligada al deporte, incluyendo delitos de odio, crimen organizado y acciones que impidan el disfrute pacífico de los espectáculos deportivos.
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Ámbito de aplicación: se extiende a cualquier lugar o momento en que se cometan delitos vinculados con eventos deportivos.
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Sujetos involucrados: deportistas, cuerpo técnico, árbitros, dirigentes, empleados de clubes y cualquier persona relacionada con la organización del evento.
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Área del espectáculo: abarca el estadio y sus alrededores en un radio de 1.500 metros.
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Endurecimiento de penas: los delitos vinculados con el espectáculo deportivo tendrán penas mínimas aumentadas en 2/3 y máximas en 1/3.
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Asociaciones ilícitas: quien forme parte de una organización delictiva de tres o más personas será sancionado según los artículos 210 y 210 bis del Código Penal.
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Penas más severas para líderes de grupos violentos: los cabecillas, organizadores y financiadores enfrentarán penas mínimas de seis años de prisión.
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Sanciones a quienes violen prohibiciones de concurrencia a eventos deportivos o incumplan disposiciones organizativas.
LOS BARRAS QUE VIVEN DE SU TRABAJO
El concepto de «economía popular» está asociado con actividades productivas de baja escala, dirigidas a mejorar los medios de vida de la población más vulnerable.
Sin embargo, los barras que «viven de su trabajo» operan en negocios ilícitos como la reventa de entradas, falsificación de boletos, venta de drogas y merchandising ilegal dentro y fuera de los estadios.
Además, controlan estacionamientos ilegales («trapitos»), organizan tours de turismo en los estadios y reciben porcentajes de transferencias de futbolistas.
También participan en crimen organizado, incluyendo narcotráfico, comercio de armas, asesinatos, robos y secuestros.
Estos negocios generan sumas millonarias en negro, que no tributan al fisco ni aportan al sistema jubilatorio, el mismo que algunos dicen defender con violencia en las calles.
Para que esta estructura se mantenga, los barrabravas cuentan con la complicidad de políticos, sindicalistas, policías, jueces y dirigentes de clubes, quienes prefieren mirar hacia otro lado.
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